Todo empieza aquí · sound healing
El sonido no se escucha solo con los oídos.
Antes de ser música, el sonido es vibración. Un cuenco de cuarzo, un gong, una flauta: cada uno mueve el aire en ondas que cruzan la sala, atraviesan la ropa y llegan al pecho, a la espalda, a las manos. Por eso en una inmersión sonora no solo escuchas: te dejas tocar.
Y cuando varios sonidos se encuentran pasa algo hermoso: sus ondas se cruzan, se suman, se acunan o se apagan unas a otras. Eso se llama interferencia, y en el sound healing es el instrumento: los armónicos de los cuencos se mezclan con el aliento de la flauta y con el latido profundo del gong, y tejen un entramado que te sostiene mientras te aquietas.
Ahí está su lado terapéutico. La mente, que no deja de hablar, encuentra por fin algo más grande a lo que acompañar. La respiración baja, los hombros se sueltan y llegas a una atención suave, receptiva, que no se consigue a la fuerza. Desde ese lugar es que se crea. Y en este taller, en audífonos, esa inmersión es una meditación activa: no te pide quedarte quieta, te pide quedarte presente.